Literatura Verde : Augsburg, Alemania

Viajar es una forma de abrir la mente y mientras que trotas por el mundo eres testigo de conductas, fenómenos y comportamientos que se alejan de tu creencias cotidiana y grabada rutina de tus genes, Muchas veces me surge esta sensación, que algunas cosas que no tiene demasiado sentido ocurren mas allá de los picos pirenaicos. Alemania es uno de esos países que si bien nos separa unos pocos miles de kilómetros, una cantidad irrisoria a escala terrestres, desde el punto de vista cultural y vital, es muy diferente a lo que estamos acostumbrado en España, y esto tanto para lo bueno como para lo malo.

Con distraídos pasos, en pedregosas y estrechas calles, mi guía y amigo Burkard “El Blanco” nos guía tranquilamente hacia el interior de la ciudad de Augsburg, próximo a una iglesia pero oculto de zonas populares o de comprar, nos aproximamos aun sencillo y viejo muro, próximo a nada. Extrañados, ya que esperábamos algún monumento o incluso un pub donde beber la famosa cerveza alemana, caminamos intrigados, esperando la sorpresa que nuestro guía nos prometía a cada paso.

Doblamos la esquina y vemos una verja vieja pero en bues estado que ocultaba un pequeño pero encantador parque, pero muy verde y arreglado, todo muy de película la verdad, un rincón inesperado en pleno centro de una ciudad de piedra, oculto a los ojos de los curiosos, y solo abierto para los exploradores y nativos.

Las sorpresas salpicaban a cada vistazo, nada más entrar en el parque no fue solo ese verdor casi irreal, como si la naturaleza tuviera solo un color y el parque nos mostrara todos sus matices de verde, sino el silencio, el sonido de la naturaleza a pesar de estar en el centro de una gran ciudad, un silencio solo roto por el cantar de las aves. A cada paso se podía ver mas detalles, y ver que el parque ocultaba muchas cosas mas.

Un pequeño lago, una fuente, esculturas, macetas, flores, arboles, …, un parque tan encantador, arreglado y con tantas cosas que ya por si solo era un rincón de tranquilidad y sosiego envidia de cualquier amante de la naturaleza y enfermo de estrés, pero esto solo era la punta del iceberg. El gran secreto del parque se ocultaba en lo más profundo de él, en un rincón apartado.

Una enorme y bien surtida estantería llena de libros, una enorme cantidad de novelas, cuentos infantiles, de ciencia, filosofía, etc. La librería esta tan llena que si os fijáis en la imagen de abajo podéis ver que la estantería es profunda y en cada estante hay una doble fila de libros, y todo ello en el medio de un parque público, abierto para todo el mundo. Solo necesitas acercarte a la librería, tomar un buen libro y tomar una de las sillas del parque o colocarte bajo a un robusto árbol.

La gran sorpresa de ver un parque tan hermosos, escondido y lleno de buena literatura, es algo que en España es difícil de encontrar por razones climáticas, filosóficas y culturales. Solo puedo decir que en el mundo encontramos rincones perdidos que ocultan verdaderos paraísos, y este pequeño rincón de Alemania ocultaba uno de esos pequeños paraísos, como un “Nunca Jamás” o “El País de las Maravillas”, un lugar mágico y difícil de encontrar que solo se puede encontrar en algunos lugares en el momento adecuado.

 

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